Conozca 4 Puntos Bíblicos para convertirnos en Valientes Soldados de Cristo

Al final de 1 Pedro, el apóstol cierra con un alentador llamado a la valentía. Notarán en el texto las palabras “resistid firmes”. Allí alienta a los creyentes a “resistir para testificar de la verdad”. En una palabra, Pedro está diciéndole al pueblo de Dios que se armen de valor, de valor para estar fuertes, defendiendo y proclamando cada una de las palabras de vida que se encuentran en las Escrituras acerca del Evangelio del Señor Jesucristo, quién se ofreció a sí mismo por nuestros pecados.

Estas dos palabras deben estar en cada generación de creyentes. Cada generación debe levantarse contra el mal. Cada generación de la iglesia debe “retener lo bueno” (1 Tes. 5:21), “Guardar el buen depósito de la fe” (2 Tim. 1:14), “contender ardientemente por la fe una vez dada a los santos” (Judas 1:3). No podemos solo “asumir” el Evangelio, debemos estudiarlo y proclamarlo todos los días en nuestras vidas.

D.A. Carson dijo que la iglesia nunca está a más de 3 generaciones de perder el Evangelio: Una generación para creerlo y programarlo, una segunda generación para asumirlo, y una tercera generación para perderlo.

Por esta razón, necesitamos valentía. Cada generación necesita líderes con voluntad de sacrificarse, levantarse, mantenerse firmes en la fe que una vez fue entregada a los santos.

Aquí Pedro escribe a los creyentes ya siendo un apóstol entrado en años a punto de partir. Y sus palabras de despedida en la carta continen un emocionante llamado a la valentía.

En sus palabras finales, Pedro da cuatro puntos para obtener la valentía:

1) Aférrate a una ambición Santa (1 Pedro 5:6-7)

Usualmente solemos hablar de la ambición como algo malo. Pero claramente, en las famosas palabras de Pedro acerca de la humildad, el apóstol no condena la ambición. Nótese que Pedro dice qué “en el momento indicado” Dios nos exaltará. Ahora bien, está exaltación probablemente no es una promesa al éxito de la manera en que lo conocemos. Puede estar hablando de ser exaltados en el cielo, cuando estemos en gloria con Cristo. Pero las palabras “en el momento indicado” parecen indicar, que se está refiriendo al punto en tu vida en el cual más te use Dios. Cuando todo lo que está alrededor tuyo se resume en el llamado de Dios a tu vida.

Hay que notar que el camino para esta clase de bendición es la humildad. Debemos notar que es Dios quien exalta, no nosotros. La valentía en este respecto incluye las ganas de vivir para Dios y la humildad para aceptar el llamado cuando la oportunidad se presente.

2) Entra en la Batalla (1 Pedro 5:8-9)

La Biblia nos enseña que existe un enemigo que merodea por la Tierra buscando almas para devorar. Algunas veces los cristianos decimos cosas ridículas acerca del Diablo que no condicen con la Biblia. Pero un cristiano valiente está lo suficientemente maduro como para entender la realidad. Él se da cuenta de que está en medio de una guerra, no contra personas, sino en una guerra espiritual contra los “príncipes de las tinieblas” (Efesios 6). Toda tentación, toda oportunidad para pecar, toda chance de rendirse es una escaramuza en una gran guerra entre Dios y Satanás.

La valentía rechaza tanto la cobardía como el pánico. La carta de Pedro advierte acerca de ambas cosas. El valor genuino hace una evaluación honesta de la guerra entre la Simiente de la mujer y la Simiente de la serpiente, comprendiendo que el pueblo de Dios esta formado por soldados enlistados en la guerra, y descansa en la confianza de que Cristo ya ganó en el Calvario.

3) Encomienda tu vida a Dios (1 Pedro 5:10-11)

Pedro nos recuerda que nuestra vida no nos pertenece. Ser un discípulo de Cristo es morir a la antigua vida y vivir una nueva vida. Es encomendarse a Dios. A primera vista, la valentía parecería lo opuesto a la fe. ¿Cómo una persona puede ser valiente y al mismo tiempo dependiente? La respuesta es la siguiente: Nosotros no somos la fuente de Nuestra fuerza. Pedro nos muestra que Dios nos restaura, nos confirma, nos fortalece, y nos establece.

Dios a propósito nos llama a cosas que son más grandes que nosotros, a una vida que es imposible vivir. La única forma que podemos vivir para Dios, es vivir en Dios a través de Cristo. Es el Espíritu Santo quién nos equipo para la batalla. Todo lo que Jesús pide es lo único que podemos darle: Nuestras vidas. Ríndete a Él para poder vivir.

4) Únete al Cuerpo de Cristo

La valentía no es individualista. Cuando somos bautizados por el Espíritu Santo, somos unidos a su cuerpo, uniéndonos a la familia de Dios, con miembros de todas las naciones, tribus y lenguas. No solo nos unimos al pueblo de Dios que vive en la actualidad, sino también al pueblo de Dios que estuvo antes que nosotros, aquella “Gran nube de Testigos” (Hebreos 12:1) que fueron antes. Estamos unidos a 2000 años de historia de la Iglesia de Cristo.

Muchas veces la cristiandad ha individualizado la fe, sobre enfatizando lo personal, el caminar privado con Dios. Pero es un error vivir alejado del cuerpo de Cristo. El valor es estar firmes hombro con hombro junto al pueblo de Dios.

Fuente: Crosswalk