Cristianos usan el poder de la oración de madrugada para orar por mujeres callejeras

En Virginia Estados Unidos, un grupo de cristianos perteneciente a una Iglesia Bautista, se reúne a las 2:00 de la madrugada al sur de Richmond, las calles de la ciudad y compartir el amor de Dios con mujeres callejeras que venden su cuerpo.

Los fieles voluntarios se encuentran en el estacionamiento de un sitio de comidas rápidas cerca de las 23 horas para orar y organizar la salida. Luego se dividen de dos en dos y comienzan a recorrer a lo largo de una calle colmado de antiguos moteles.

Su recorrida dura alrededor de 90 minutos, mientras los cristianos caminan las calles hacen algunas pausas para orar por las mujeres que están presentes y por el barrio.

Valerie Carter Smith es la directora de la unión misionera de la mujer en Virginia y es quién comenzó el Ministerio de la calle hace 10 años atrás. Más tarde Pat Eggleston se incorporó al ministerio y está a cargo de la coordinación y el liderazgo de los grupos voluntarios que participan en las calles.

Pack es una anciana que también camina las calles por las madrugadas. Asegura que ser una abuela es una ventaja que Dios le da para usar a la hora de llevar el evangelio. Ella cuenta cómo estás mujeres se mantienen allí a través de algunos vicios que la alejan de la realidad están y muchas de ellas están buscando una salida.

Pat sostiene que su objetivo es “ser sal y luz para un mundo oscuro” además de llevar esperanzas y ofrecer algunos recursos. Su estilo de vida es muy peligroso pero ellos se acercan intentando conocerlas y ofreciendo oración por sus vidas.

Además el grupo tiene claro que no están allí para juzgarlas ni para dar una corrección. Por el contrario, su trabajo es levantarlas en oración y amarlas, tomando sus manos y abrazándola, señala.

Pat recuerda uno de los últimos testimonios vividos de un joven que pidió una oración y 2 semanas después perdió su vida. No pierden las esperanzas de que el señor haya sembrado en su corazón la semilla y que haya dado frutos.

También dan testimonio de muchas mujeres que se han recuperado de sus adicciones y han dejado las calles siendo acompañadas siempre por el Ministerio y las oraciones de las hermanas.

Valerie sostiene que está aquí para compartir las buenas nuevas del Evangelio de Jesucristo y ha sido llamada para estar en las trincheras siendo luz en la oscuridad. “Usted hace su parte y entonces Dios se encargará del resto”, alentó.

Fuente Noticia Cristiana